
Esta foto, tomada el 24 de octubre de 2010 en el condado de Xingfeng, muestra un terreno pobre y lleno de hoyos provocados por la extracción de tierras raras en la provincia de Jiangxi, al este de China. Crédito: Zhou Ke/Xinhua/Sipa Press.
El término "tierras raras" es, en realidad, bastante confuso. De raras no tienen nada: estos 17 elementos metálicos son bastante abundantes y se encuentran por toda la corteza terrestre, eso sí, en concentraciones extremadamente bajas. Del disprosio al neodimio, se consideran elementos críticos porque poseen propiedades magnéticas, eléctricas y térmicas únicas, lo que hace muy difícil sustituirlos.
Estas propiedades los hacen esenciales tanto para la electrónica de consumo —como smartphones y altavoces— como para los sistemas de defensa, las tecnologías de energías renovables, los vehículos eléctricos y la fabricación avanzada. Al encontrarse en rocas y agregados minerales en forma de trazas, la obtención de tierras raras puras suele ser el subproducto del procesamiento de toneladas de roca.
A nivel mundial, la extracción y el procesamiento de las tierras raras constituyen una industria multimillonaria. Sin embargo, su valor se queda corto al compararlo con el tamaño de los sectores que dependen de ellos: aeroespacial y defensa, inteligencia artificial, energías renovables y electrónica de consumo, entre otros. Como explica el Fondo Monetario Internacional (FMI), el mercado mundial de tierras raras se valoró en 31 000 millones de dólares en 2024.
"China domina el procesamiento de tierras raras porque lleva décadas desarrollando un sistema industrial integrado". – Robert Muggah
No obstante, añade que esta cifra se queda corta "porque el uso de tierras raras impulsa la creación de mercados secundarios por valor de billones de dólares en todo el mundo". En Estados Unidos, por ejemplo, representan alrededor del 0,8 % del PIB. Pero en algunos países, como Japón o Alemania, "esta cifra es aún mayor", explica el FMI, gracias a "industrias con un uso intensivo de tierras raras, como la automoción o la electrónica", que "aportan una cuota mayor al PIB".
Cualquier alteración en el suministro de estos elementos vitales puede tener un impacto desproporcionado en la economía y la seguridad nacional global. Aun así, a pesar de su relevancia para la geopolítica internacional, hay un país que domina por completo el procesamiento de tierras raras: China. Esta posición de dominio por parte de Pekín ha convertido a estos metales en un punto de fricción geopolítica, impulsando a Europa a buscar fuentes alternativas ante la creciente preocupación por la solidez de la cadena de suministro china y el poder que esto le otorga.

Foto: DigitalGlobe/ScapeWare3d / Getty
El dominio de las tierras raras de China se construyó durante décadas
Según Robert Muggah, experto en justicia climática y social, director de investigación del Igarapé Institute y socio principal de la firma de análisis de ciberseguridad y riesgos SecDev, la posición dominante de China en el procesamiento de tierras raras se debe a su "experiencia especializada, las fuertes inversiones de capital y una cuidadosa gestión medioambiental".
China domina el procesamiento de tierras raras porque ha construido un sistema industrial integrado a lo largo de varias décadas, explica Muggah. Y añade que esta potencia asiática "no solo controla una gran parte de la minería, sino también las etapas intermedias más complejas: separación, refinado, producción de metales, fabricación de aleaciones y producción de imanes". En 2024, la Agencia Internacional de la Energía informó de que China lidera el refinado de 19 de los 20 minerales estratégicos clave. Su cuota media de mercado ronda el 70 %. Sin embargo, en el caso concreto de los elementos de tierras raras, la cuota china en separación y refinado asciende hasta cerca del 90 %.
La consecuencia de contar con una cadena de suministro tan concentrada quedó en evidencia el año pasado, tras la introducción de controles a la exportación de tierras raras por parte de China durante la guerra comercial con Washington. El suministro de imanes permanentes de tierras raras cayó de forma drástica, obligando a los fabricantes de Europa y Estados Unidos a buscar alternativas apresuradamente.
Aunque China terminó suavizando los controles de exportación, el riesgo subyacente en la cadena de suministro persiste. Como advierte la AIE, "si los controles de exportación de tierras raras [por parte de China] se aplicaran por completo, el valor económico de la producción secundaria en riesgo alcanzaría los 6,5 billones de dólares anuales para los países fuera de China. Estados Unidos y Europa son los más expuestos, con potenciales pérdidas económicas estimadas en más de 1,5 billones de dólares cada uno".
La ventaja de la cadena de suministro y Ucrania
Un material emblemático dentro de las tierras raras que ilustra este dominio chino es el disprosio, un elemento utilizado en imanes de alto rendimiento y esencial para múltiples aplicaciones: desde aerogeneradores y vehículos eléctricos hasta tu propio teléfono móvil. Al alearse con otros materiales, el disprosio aporta vivacidad a las pantallas de los móviles, permite la respuesta háptica para aplicaciones y alertas, y garantiza que los altavoces de tu smartphone suenen con fuerza nada más sacarlo de la caja.
Por lo general, solo se necesitan cantidades muy pequeñas de disprosio para componentes de alto rendimiento. Sin embargo, como señala Muggah, son "difíciles de sustituir" y hasta la más mínima interrupción en su disponibilidad "puede desestabilizar cadenas de suministro industriales enteras". En este contexto, Ucrania destaca como uno de los países europeos con mayor potencial en elementos de tierras raras.
El Escudo Ucraniano, una estructura geológica de 2500 millones de años de antigüedad rica en minerales que atraviesa gran parte del país, alberga reservas significativas de litio, grafito, manganeso, titanio y tierras raras. Entre ellas se encuentran 22 de los 34 minerales clasificados como "críticos" por la Unión Europea. ¿Por qué es esto importante? Porque Ucrania representa una fuente alternativa de suministro para Europa y Estados Unidos en un momento en que China domina el procesamiento de minerales críticos.
Sin embargo, Ucrania no puede explotar sus yacimientos de tierras raras por un motivo completamente distinto. Muggah explica que, aunque algunos estudios geológicos sugieren que el disprosio podría encontrarse en yacimientos ucranianos en cantidades comercialmente viables, se necesitarían más exploraciones para confirmar su presencia. Aun así, acceder a este metal no solo requerirá recuperar las zonas ocupadas por Rusia, sino también captar grandes inversiones internacionales; escenarios poco probables mientras continúe el conflicto.

Excavadora gigante en una mina a cielo abierto en Ucrania, 2024. Crédito: Anton Petrus
Soluciones para redistribuir la cadena de suministro
Alcanzar un alto el fuego duradero es imprescindible para poder aprovechar los recursos de tierras raras de Ucrania. Otro paso fundamental es determinar con precisión dónde se encuentran exactamente esos recursos. Gran parte de la cartografía de tierras raras en Ucrania se basa en estudios geológicos de la era soviética, por lo que es posible que parte de los yacimientos registrados no sean económicamente viables en la economía de mercado actual.
De hecho, según investigaciones de SecDev citadas por Muggah, metales, minerales y recursos energéticos ucranianos por valor de 12,5 billones de dólares se encuentran en territorios ocupados por las fuerzas rusas.
Como resultado, el alcance real y la accesibilidad de las tierras raras en Ucrania siguen envueltos en una gran incertidumbre.
Además, SecDev estima que el 33 % de los yacimientos de tierras raras y otros minerales críticos de Ucrania, así como el 42 % de sus metales, son inaccesibles debido a la actual ocupación rusa. Como explicó Muggah a Back Market, el futuro económico de Ucrania en la posguerra podría pender de un hilo.
Si Ucrania recupera un acceso seguro a estas zonas, decidirá cómo se conceden las licencias, cómo se explotan y cómo se gravan los recursos, señala Muggah. "Esto es importante porque la política de recursos puede reforzar la soberanía nacional o crear nuevas dependencias si se gestiona mal".
"El objetivo de Kiev a largo plazo debería ser evitar convertirse simplemente en un país exportador de minerales de tierras raras. La verdadera oportunidad estratégica… sería combinar la extracción con el refinado, el procesamiento, los laboratorios, la supervisión medioambiental y el empleo industrial cualificado". – Robert Muggah
Tierras raras y el trasfondo geopolítico
El impacto geopolítico de la soberanía ucraniana sobre sus minerales no sería inmediato, sino gradual, ya que China lleva décadas invirtiendo en el costoso procesamiento y refinado de tierras raras. En comparación, Ucrania carece del equipamiento necesario para procesarlas y harían falta años de inversión para reforzar su oferta.
A corto y medio plazo, es poco probable que Ucrania pueda reemplazar la capacidad china. Sin embargo, con el tiempo suficiente, un sector mineral ucraniano sólido —combinado con la capacidad de procesamiento y la asistencia financiera de Estados Unidos y Europa— podría "restar parte del margen de maniobra" del que goza Pekín "al controlar puntos de estrangulamiento industrial estratégicos", apunta Muggah. Esto, añade, reduciría el margen de China para "la coacción, la manipulación de precios y la presión mediante controles de exportación".

Foto: Eraldo Peres / AP / Sipa
El camino a seguir: invertir en toda la cadena de valor
Si bien el potencial de riqueza mineral de Ucrania es sin duda significativo, desbloquear estos recursos exigirá enormes inversiones en múltiples sectores. La infraestructura, en particular, será una prioridad inmediata en la posguerra e incluye corredores ferroviarios, acceso fiable a la electricidad y capacidad de almacenamiento. Las estimaciones de los costes de reconstrucción varían considerablemente, pero está claro que se necesitará un volumen sustancial de financiación internacional.
El siguiente paso para Ucrania sería actualizar sus datos geológicos. Antes de que los yacimientos sean comercialmente viables, será necesario realizar nuevos estudios de minerales, análisis de menas e investigaciones de viabilidad. Además, para atraer capital privado harán falta evaluaciones ambientales, licencias y costosos seguros contra riesgos de guerra. Pero una de las carencias más críticas será el procesamiento.
El valor de las tierras raras y otros minerales críticos reside en sus productos finales: litio y grafito aptos para baterías, imanes y aleaciones de alto rendimiento y otros productos. El objetivo a largo plazo de Kiev, concluye Muggah, no debería ser convertirse en un mero exportador de mineral bruto. "El premio estratégico (...) consistiría en combinar la extracción con el refinado, el procesamiento, los laboratorios, la supervisión ambiental y el empleo industrial cualificado". Esto aseguraría a Ucrania un papel relevante en las cadenas de suministro europeas, reduciendo la dependencia del continente respecto a la capacidad dominante de China y limitando la exposición a las presiones de Pekín.
La posición de liderazgo de China en el ámbito de las tierras raras tiene poco que ver con la geología y mucho con su capacidad de procesamiento. Ucrania tiene el potencial de convertirse en una gran alternativa europea, pero la minería por sí sola no será suficiente. La riqueza mineral de Ucrania solo adquirirá relevancia estratégica si logra integrarse en un ecosistema industrial más amplio que incluya el procesamiento y la exportación de tierras raras.
Sin embargo, hacer realidad este potencial no solo requerirá paz e inversión internacional, sino también años de desarrollo industrial. La riqueza sin explotar de tierras raras en Ucrania puede reconfigurar las cadenas de suministro mundiales, pero solo si se acompaña de la capacidad industrial necesaria para transformar la geología en verdadera influencia geopolítica.
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