El infravalorado arte de las pegatinas de tu portátil

7 de mayo de 2026


8 min de lectura


James Balmont

Periodista Independiente

Muchos de nosotros decoramos nuestras computadoras portátiles con pegatinas, pero como descubre el escritor James Balmont, este hábito es psicológicamente gratificante y puede normalizar la tecnología imperfecta.

Los portátiles son los parachoques de la era digital. Mires donde mires en 2026, verás portátiles cubiertos con collages de iconos culturales y lemas personales —como ya pasó con las mochilas, las guitarras o las neveras—. Tanto se ha extendido este fenómeno que incluso Apple lo ha adoptado: sus últimos anuncios de MacBook muestran dispositivos llenos de pegatinas de bagels, logos de radios y dibujos de Charlie Brown. 

Además, según un informe de consumo de 2025, el mercado de los vinilos adhesivos para portátiles —valorado en 1.200 millones de dólares— se duplicará con creces para 2033 hasta alcanzar los 2.500 millones. Está claro que esta fiebre por la personalización no tiene ninguna pinta de frenarse.

Esta tendencia de aceptar dispositivos "imperfectos" resulta muy relevante ahora que Back Market lanza "El Ordenador Feúcho", una nueva categoría que reconoce el valor oculto de los dispositivos con un ligero desgaste estético, que a menudo se descartan y corren el peligro de acabar en un vertedero. Esta nueva campaña defiende los dispositivos 100 % funcionales que son despreciados por su apariencia y que merecen una segunda oportunidad.

"Creo que al abrazar las imperfecciones estéticas y, sobre todo, las marcas de las pegatinas, logramos decir algo poético con nuestra tecnología", afirma Adri Gruau, Product Manager en Back Market.

Poesía aparte, ¿por qué nos da precisamente por decorar con esa aparente despreocupación unos dispositivos tan caros y cuidadosamente diseñados? La Dra. Meredith A. Johnson, profesora de Retórica en la Universidad del Sur de Florida, notó la situación en 2010, planteándose la misma pregunta para su artículo académico “Rhetoric of Ornament: Decorating Mobile Devices in the Aesthetic Economy". Aquella era todavía la época de los "iMac de colorines" y los iPhones de primera generación, explica a Back Market. "Los iPod eran lo último en tecnología móvil por aquella época".

La computadora portátil de Boe La, que transmite mensajes políticos.

Johnson, que trata a diario con universitarios, añade: "Los motivos de mis alumnos no han cambiado mucho en los últimos 15 años. Las pegatinas del portátil son su forma de mostrar a los demás quiénes están empezando a ser". Hay quien usa el ordenador para compartir sus aficiones, como el gaming, o para dejar claro que forma parte de un colectivo o de un fandom concreto. Otros las usan para "romper con la estética establecida" o simplemente para "recordar lugares especiales o momentos compartidos". 

El resultado es un mosaico de dispositivos únicos y personales en constante evolución que dan color a lo que, de otro modo, sería un mar de tecnología gris y distópica. Y eso es algo que merece la pena celebrar. Ahora que el primer MacBook está a punto de cumplir 20 años, este gesto silencioso se ha convertido en una de las formas de expresión más auténticas de la era moderna.

"Al aceptar los defectos estéticos y las marcas de pegatinas, podemos decir algo poético con nuestra tecnología", - Adriane Gruau, directora de producto de Back Market.

Daisy Shayler-Webb, una estilista de sets y atrezo de 37 años afincada en Londres, es una apasionada de las pegatinas "hasta niveles casi extraños". Sus decoraciones sirven como una foto fija de sus intereses, que abarcan marcas de skate, diseños gráficos de estilo cómic y bandas de música. "Durante un tiempo, no podía irme a dormir sin escuchar a Vondelpark",  cuenta a Back Market, refiriéndose a la pegatina del pico amarillo de su MacBook de 2009. "Las pegatinas [como esta] son como pequeños hitos históricos". 

Una pasión similar ocupa la tapa de un dispositivo propiedad de Al Mills, una mánager musical de 27 años, que siente que su portátil ofrece un reflejo de su vida cotidiana. "Tengo dos amores fundamentales: The Velvet Underground y Jack Kerouac", afirma. La primera pegatina, sacada de una colaboración de 2019 entre la banda neoyorquina de los sesenta y la marca de ropa Supreme, es "tan insultantemente grande que merece tener su propio lugar de honor", dice Mills. "La cara de John Cale se ilumina cada vez que enciendo el portátil".

La pegatina para portátil de Al Mills rinde homenaje a la legendaria banda de los años 60, The Velvet Underground.

Hay un sentimiento común: el de usar las pegatinas para protestar, provocar o dejar clara nuestra postura. Mientras que otros dispositivos expresan opiniones políticas abiertas ("Fuck the Tories", que se lee en el de la fotógrafa y estudiante Hayley Jay, de 24 años)  o el apoyo a los derechos de género ("Trans Joy is Magic", de la ilustradora Boe La, de 26 años),  el de Hughes es un reflejo más sutil de su vida sobria. Para Martin Aguilera, guionista y cineasta de 43 años afincado en Los Ángeles, defender una causa es fruto de una decisión “selectiva e intencionada” que tomó hace poco.

"Cuando me compré un Mac, decidí que no quería necesariamente hacer publicidad a corporaciones como Apple", dice  Aguilera. "Tapar el logotipo fue una forma de desmarcarme de eso". Como ratón de biblioteca y cinéfilo confeso, tenía la intención de utilizar una imagen de Pinhead de la película de terror Hellraiser, pero tras encontrar por casualidad una pegatina que decía “Read More Books” (Lee más libros) en la Biblioteca de Los Ángeles, acabó creando un mensaje mucho más pensado. 

“Hay un movimiento enorme en Los Ángeles con el resurgimiento del formato físico”, dice Aguilera, que se ha cansado del limitado contenido de plataformas de streaming como Netflix. "Al estar en una gran metrópolis que todavía tiene videoclubs, volví a alquilar películas. Y eso era tan importante para mí que empecé a poner pegatinas de los lugares donde paso el tiempo, como el videoclub Videotheque, el cine de reestreno Vidiots y la Physical Media Society, que hace proyecciones en 16 mm".

"Las pegatinas —concluye— me parecieron una forma de presentarme al mundo y también de hacer un poco de publi , como diciendo: 'Oye, echa un ojo a estas cosas que hay por ahí'".

El portátil de James Balmont, el autor de este artículo.

"La identidad profesional o académica" es una de las cinco categorías semióticas de decoración de portátiles definidas por el profesor de la Universidad de Baltimore, Jeffrey Ian Ross, en su artículo de 2025 “The Semiotics of Laptop Computer Covers”. En Hollywood, los logos de negocios de cine de Aguilera también pueden funcionar como una sutil herramienta de networking o para ganar credibilidad. Lo mismo pasa con el portátil de Siobhan Bailey Turner (32 años), que deja claro su apoyo al grupo de conservación británico Project Seagrass y al brasileño Projeto Onças do Iguaçu. "Estuve en Brasil hace unos años, poniendo collares a jaguares con el WWF", dice Turner, responsable de Relaciones con Celebridades en esta organización. "Amo mi trabajo y siempre me ha apasionado el clima y la naturaleza en general".

"Las pegatinas para portátiles son una forma de presentarse ante el mundo y también de anunciar un poco tus aficiones"

Antiguamente trabajadora autónoma que compartía mesa en diferentes oficinas, Turner pasó años yendo de una cafetería a otra en lugares como Broadway Market, en Londres. Y su portátil actual todavía sugiere un vasto mapa de sus movimientos a través de las pegatinas de Allpress, Minor Figures y Roly Poly. "Me encanta el café. Soy adicta", confiesa. "Pero también valoro esas experiencias en las cafeterías. Trabajar en esos espacios me resulta inspirador. El ruido y el bullicio me transportan y me permiten ser creativa y concentrarme".

Su decoración también cumple con otro de los propósitos que Johnson destaca en su investigación: el de recordar los viajes realizados. El rastro que ha dejado Turner en su ordenador pasa por Kernow (Cornualles), el Hotel Corazón de Mallorca y el estado de Montana. "Montana cobró importancia el año pasado cuando volé allí para mi primera cita con mi novio", dice Turner, que coleccionó las pegatinas correspondientes en ese mismo primer viaje. Tener esos recuerdos tan a mano es reconfortante: "cuando cojo el portátil, es como: 'anda, ahí está mi novio' o 'qué bonita es Montana', y me transporta a esos momentos. Para mí es importante llevar estos sitios y recuerdos conmigo de alguna forma".

Las pegatinas para portátiles de Siobhan Bailey Turner son una oda a su equipo de fútbol favorito.

Sea cual sea el estilo o el formato, es evidente que estos portátiles adornados con pegatinas tienen historias fascinantes y a menudo vibrantes que contar sobre el usuario y los viajes que ha emprendido. También muestran lo importante que es reivindicar los dispositivos visualmente imperfectos, ayudando a normalizar su aspecto en el mundo del reacondicionado o la segunda mano. Johnson ha terminado apreciando estas historias: "Me permiten conectar mejor con los estudiantes porque me dejan saber, a través de sus pegatinas, qué les interesa y en quiénes se están convirtiendo", afirma.

Para mucha gente con la que he hablado, estos aparatos son ya una extensión de ellos mismos. Son casi reliquias de las que les cuesta desprenderse, y las guardan tanto por el dispositivo en sí como por todos esos recuerdos que se han quedado pegados en sus collages.

Ahora que la sostenibilidad es más clave que nunca, sobran los motivos —más allá de lo puramente sentimental— para seguir cuidando esta tecnología con imperfecciones. Al hacerla nuestra, también alargamos su vida útil, generamos menos residuos y logramos que sus historias sigan vivas. Como los parachoques de los coches de antes, estos portátiles llenos de pegatinas demuestran que han rodado mucho y, en la mayoría de los casos, todavía les queda cuerda para rato.

Escrito por James BalmontPeriodista Independiente

James Balmont es un periodista independiente radicado en Londres que se especializa en cine de autor, música alternativa y reportajes sobre arte y cultura contemporánea. Es la persona que quieres tener a tu lado si hay alguna pregunta sobre Studio Ghibli durante una noche de concursos en un pub.

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