
Tradicionalmente, el perfil de manitas en el movimiento del Right to Repair (Derecho a Reparar) ha solido asociarse más al género masculino. Sin embargo, un grupo de mujeres motivadas y movilizadas está cambiando esta cultura.
Hasta ahora, el movimiento global por el Derecho a Reparar —ese que nos reta a pasar del "usar y tirar" a arreglar lo que ya tenemos— ha sido terreno mayoritariamente masculino. Aunque el concepto de Repair Café nació de una mujer, la experiodista Martine Postma, el número de solicitantes para puestos de reparación, que requieren trabajo físico, coordinación y destreza técnica, no llegaba a la paridad de género. Por suerte, eso está cambiando.
Hoy en día, el sector de la reparación está liderado por varias mujeres destacadas. Su labor —ya sea como fundadoras, cacharreando, asesorando o movilizando— es, en gran medida, la razón por la que este ecosistema está prosperando. Según los últimos datos, existen más de 3.800 Repair Cafés en todo el mundo y, en 2025, cinco estados de EE. UU. aprobaron seis leyes diferentes sobre el Derecho a Reparar. A nivel global, esto supone unos 68.800 objetos reparados y salvados del vertedero cada mes, lo que reduce drásticamente los niveles de residuos electrónicos y las emisiones de carbono, evitando el consumo innecesario en favor del bien común.
Para profundizar en lo que impulsa, desafía y motiva a las mujeres que lideran este movimiento, en Back Market hemos charlado con cinco pioneras que trabajan para que el Derecho a Reparar se consolide definitivamente en nuestra sociedad.
Marcella Di Palo, Network Weaver en Repair Café Irlanda del Norte:

¿Cuál es el mayor reto al que te enfrentas en tu trabajo?
Cambiar hábitos. Nos hemos dado cuenta de que una forma genial de cambiar el chip es hacer que reparar sea algo divertido y creativo. Por eso, organizamos programas artísticos y talleres educativos para jóvenes, que siempre tienen muchísimas ganas de aprender.
¿Qué es lo mejor de tu trabajo?
Estar en los cafés es lo que me da fuerzas cuando las noticias me desaniman. Al reparar un objeto, también estoy reparando parte del tejido social. Hace poco, una señora trajo una silla de ruedas eléctrica que necesitaba un arreglo. Uno de nuestros voluntarios consiguió repararla, lo cual fue genial, pero lo más bonito vino después a través de un mensaje de Facebook. La silla era para una mujer que estaba en lista de espera de la Seguridad Social para recibir una y no tenía dinero para comprarla por su cuenta. Gracias al Repair Café, recuperó su independencia. Hay muchísimas historias como esta, y cada una nos recuerda todo lo que se puede lograr simplemente reparando.
Phoebe Brown, Directora de Repair Café Gales:
¿Cómo acabaste en el mundillo de la reparación electrónica?
Empecé como voluntaria a los 20 años porque vi un anuncio para estudiantes y el concepto me pareció una idea genial. Me metí de lleno enseguida, y eso que al principio no era nada manitas.
Ahora, como directora, veo a menudo la alegría que generan estos espacios. Como cuando ayudamos a una familia a ahorrar 240 € reparando su aspiradora Dyson justo antes de Navidad, o el portátil que RE:MAKE Newport arregló para una mujer que educaba a sus hijos en casa. Aquella reparación no solo le ahorró dinero, sino que le permitió seguir enseñando a sus hijos.
En tu opinión, ¿qué es lo mejor de los Repair Cafés?
Las noticias hoy en día son terribles. Por eso, lo que ofrecen estos cafés es la posibilidad de entrar con algo roto, que te lo arreglen, pasar un rato estupendo y, probablemente, tomarte un té con un trozo de tarta. Es el bálsamo que mucha gente necesita en pleno 2025.
Florine Paquay, Project Manager en Repair Together, Lieja:

¿Quiénes suelen venir a los Repair Cafés y qué obtienen de la experiencia?
Aquí viene gente por mil motivos: por compromiso social, por el medio ambiente... Pero con lo cara que se ha puesto la vida, notamos que muchos agradecen que nuestros cafés tengan precios justos. Hace poco reparamos la máquina de coser de una señora mayor. Esos pequeños detalles te dan fuerzas, sobre todo cuando las noticias son tan duras.
Jane Owens, Coordinadora de Share and Repair Network en Circular Communities Escocia:

¿Cómo aterrizaste en este sector?
Vengo del mundo del arte, y eso me enseñó a valorar muchísimo los materiales. Suena a cliché eso de que la basura no existe pero, si te has movido en ese mundillo, aprendes a ver el valor real de los objetos y es algo que se te queda grabado.
¿Qué es lo que más te gusta de trabajar en el mundo de la reparación?
Me encanta tener la oportunidad de charlar con los voluntarios y ver cuánto disfrutan con el reto y con el resultado final. Es fascinante ver cómo colaboran para encontrar soluciones; es una de las muchas cosas que me apasionan de mi trabajo.
Melina Scioli, cofundadora de Club de Reparadores, Buenos Aires:
Este año, el Club de Reparadores cumple 10 años. ¿Cómo vais a celebrarlo?
Hemos montado un concurso de 'reparaciones con arte' donde la gente puede presentar sus arreglos y ganar premios. Esperamos que esto anime a los jóvenes a darse cuenta del impacto que tiene reparar, sobre todo al ver que hay mucha más gente haciéndolo
Este trabajo parece estar lleno de altibajos... ¿cuáles destacarías?
La financiación siempre es un reto, porque las cosas que pasan en los talleres de reparación son difíciles de medir y no tienen un impacto puramente cuantitativo. Recuerdo a un hombre que trajo un horno eléctrico convencido de que estaba para tirar. Uno de nuestros técnicos consiguió que funcionara y el hombre se fue a una panadería, compró un montón de chipá [unos panecillos de queso del norte de Argentina], los calentamos en el horno y nos los comimos juntos. Ese es el tipo de impacto que no se puede explicar con palabras.
Fiona Dear, Codirectora de The Restart Project:

¿Qué es lo que la gente no suele tener en cuenta al comprar algo nuevo en lugar de reparar?
Fabricar un móvil o un portátil consume una barbaridad de recursos; si no estiramos su vida útil lo máximo posible, estamos desperdiciando todo ese esfuerzo. Nuestro trabajo es conseguir que la gente vea la reparación igual que ve el comprar algo nuevo: como un proceso fácil, asequible y que realmente vale la pena. Las encuestas dicen que la gente está dispuesta, así que solo tenemos que ponérselo más fácil.
En los días difíciles, ¿qué te motiva a seguir?
Lo que me ayuda a seguir es trabajar en una organización que trasciende lo individual. Te sientes poderosa al estar conectada a este enorme movimiento global por el Derecho a Reparar. Sientes que el proyecto tiene una dimensión real y que tenemos la oportunidad de plantar cara. En ese sentido, una sola persona sí puede cambiar el mundo.








