The Collectors: Larga vida a la Game Boy Camera

30 de marzo de 2026


11 min de lectura


Sam Davies

periodista independiente

The Collectors es una nueva serie de artículos que celebra a las comunidades que se forman en torno a la tecnología y a cómo estas "familias alternativas" logran que ciertos dispositivos sigan teniendo su lugar. En esta segunda entrega, Sam Davies habla con apasionados "funtographers" que preservan el legado de la Game Boy Camera.

El artista Jim Lockey recuerda perfectamente cuándo consiguió su Game Boy Camera. "Me la regalaron por Navidad", cuenta. "Tendría unos 11 años y era bastante pesado con ella. Me la llevaba al colegio para hacer animaciones y burlarme de los profesores". Era 1998: Google acababa de fundarse y Sega acababa de lanzar la Dreamcast. Por aquel entonces, no existía nada parecido a la Game Boy Camera, que llegó a las tiendas el 21 de febrero en Japón y a partir del 1 de junio en Norteamérica y Europa. "Siempre me ha fascinado la miniaturización. En 1998, aquello era minúsculo. Hoy en día, comparada con un móvil, resulta voluminosa, pero en su momento parecía imposible que una cámara pudiera ser tan pequeña".

Nintendo lanzó la Game Boy Camera antes del nuevo milenio, mucho antes de que las cámaras digitales fueran algo común y años antes de que la mayoría de la gente tuviera una en el teléfono móvil. Básicamente, era un cartucho que se conectaba a la consola como cualquier otro juego, pero con una lente acoplada. Con un precio de 49,95 dólares, era una de las cámaras más baratas del mercado, lo que ayudó a que este pasatiempo fuera mucho más accesible. "Ríete de todo el mundo", decía el eslogan de los excéntricos anuncios de Nintendo, donde la cámara podía servir tanto para calmar una situación con un abusón como para que surgiera el amor entre dos jóvenes.

Las fotos tenían una resolución de 128 x 112 píxeles y cuatro colores: negro, blanco y dos tonos de gris. Podía almacenar hasta 30 fotografías en su memoria, y cada una se podía personalizar con la curiosa interfaz de Nintendo para añadir dibujos a las fotos granuladas o ajustar el brillo de esas imágenes tan primitivas. El dispositivo también permitía usar las capturas en varios minijuegos: podías hacerle una foto a tu abuela y ponerle su cara a un alienígena. Nintendo apostó por la diversión en su publicidad, pero también presumió de una tecnología que en su día era pura vanguardia: "con solo pulsar unos botones, la foto de cualquier aficionado puede parecer el trabajo de un profesional", escribieron en su revista oficial, Nintendo Power.

La lente giratoria de la cámara —lo que Nintendo llamaba el "Roving Eye" (ojo errante)— se adelantó muchos años a las cámaras frontales y traseras de los móviles actuales. Los anuncios de la época decían que, gracias a este ojo, se revelarían realidades ocultas y la revista Nintendo Power acuñó un nuevo término para bautizar este arte: la "funtography", un neologismo que proviene de fun (divertido) y photography (fotografía).

El artista Jim Lockey es un orgulloso coleccionista de cámaras Game Boy y ha filmado un vídeo musical con una.

El artista Jim Lockey es un orgulloso coleccionista de cámaras Game Boy e incluso ha filmado un vídeo musical con una.

La libertad de las limitaciones

La Game Boy Camera fue un éxito y vendió medio millón de unidades solo en su primera semana en Japón. En el año 2000, Neil Young usó una foto hecha por su hija con la cámara para la portada de su álbum número 25, "Silver & Gold". Pero con la llegada de las cámaras digitales y posteriormente de los smartphones, la mayoría de los fotógrafos aficionados dejaron de llevar sus Game Boys en el bolsillo para usar opciones más estilizadas y sencillas de transportar. 

Aun así, el dispositivo ha sobrevivido de forma sorprendente y mantiene su interés entre un grupo de coleccionistas muy apasionados. Hoy, esta comunidad de "funtographers" comparte sus disparos en cuatro colores en Instagram y en el Game Boy Camera Club on Discord, que ya supera los 1.800 miembros. Algunos, como Lockey, la tuvieron de niños y la han recuperado años después. Otros acaban de descubrirla. Sea cual sea su historia, todos sus aficionados destacan sus limitaciones como un punto a favor. 

"Sinceramente, ¡esa es la parte divertida!", explica Josh Arter, un fotógrafo que publica sus fotos en Instagram como 8bitMKE. "Siento que hoy en día la gente hace muchísimas fotos y vídeos que se quedan en el móvil y no sirven para nada. La Game Boy Camera te obliga a tener un enfoque con más intención. Es un reto, pero es divertido". Arter cuenta que a veces ve algo que quiere fotografiar, pero si la luz no es la adecuada, es casi imposible captarlo solo con cuatro colores. "Entonces me lo apunto en la lista y vuelvo cuando puedo". Ese resultado rudimentario es parte del encanto; en lugar de perder el tiempo con filtros o zooms, estos fotógrafos solo tienen que apuntar y disparar. Frente a las imágenes perfectas en 4K y el contenido generado por IA que domina las redes en 2026, las fotos de la Game Boy Camera resultan refrescantes, puras y sencillas.

De los 8 bits a Instagram

Arter es un apasionado de la fotografía y los videojuegos, así que cuando supo de la cámara en 2017, se quedó fascinado. "Cuando era pequeño, mi abuela tenía una Game Boy Color y una bolsa de juegos", cuenta. "Recuerdo haberlos jugado de niño. Cuando falleció, mi abuelo me dijo: 'Eres el único que ha querido esta cosa. Es tuya. Diviértete'".

Una colección de dispositivos Game Boy Camera, algunos de los cuales han sido actualizados por modders.

Como ocurría con todos los juegos de esa época, la Game Boy Camera era compatible con varias versiones de la consola. Muchos la usan con la Game Boy original, mientras que otros prefieren la Pocket, la Color o la Advance. Arter incluso la usó con una Advance SP plegable, pero la estropeó en un proyecto fallido al intentar pintarla en su garaje. "Ya no tengo esa", añade, "pero sí conservo la Game Boy Advance clásica y el 'ladrillo' gris original".

Gran parte de su trabajo son fotos en 8 bits de Milwaukee, su ciudad natal (de ahí su nombre en Instagram, 8bitmke). En su perfil hay tomas del Museo de Arte de Milwaukee, vistas de autopistas y retratos de los perros, gatos y skaters que se cruza por la ciudad. Pero, ¿cómo pasas 30 fotos de una consola de hace casi 30 años a una web que no se inventó hasta 2010? 

La Game Boy Camera se diseñó para funcionar con la Game Boy Printer, que imprimía tus fotos al estilo de las cámaras Polaroid. Para pasarlas al ordenador o al móvil, la comunidad comparte distintas soluciones en foros de internet. El método favorito de Arter es un chip Raspberry Pi que emula la impresora y permite guardar las 30 fotos en una tarjeta SD para subirlas al ordenador. "Me costó unos 100 dólares", dice Arter. "Me compré uno y el resto es historia. No he dejado de hacer fotos desde entonces".

El salto al color

En el Instagram de 8bitmke también hay fotos de la Torre Eiffel que ha logrado sacar en color. Esto no es algo que la tecnología original de Nintendo pudiera hacer. ¿Cómo lo hizo?

"La cámara Game Boy realmente parece un enfoque más decidido. Es desafiante, pero divertido" - Josh Arter, fotógrafo profesional

"Vi a alguien en Instagram publicando fotos en color con la Game Boy Camera y aluciné", cuenta. Le hablaron de una web de coloreado por IA diseñada para fotos antiguas en blanco y negro. Arter subió sus fotos y salieron en un glorioso technicolor. 

Pero hay otros métodos. Lockey consiguió sus primeras fotos en color poniendo envoltorios de caramelos de color rojo, azul y verde sobre la lente, haciendo varias tomas y combinándolas luego con el software ImageJ. Una vez que vio que funcionaba, compró geles de colores y los montó en un soporte giratorio que puede acoplar a la cámara para ir alternando los colores a su gusto."Parece una solución algo tosca, pero me funciona bien", dice. "Puedo hacerlo a pulso porque cambio el filtro muy rápido simplemente girándolo".

Otras veces colorea las fotos en un cuarto oscuro, usando luces de distintos colores para iluminar los objetos y uniendo los resultados después. Sea cual sea la técnica, los resultados son sorprendentes, como sus fotos de balcones en Folkestone, o sus tomas de gaviotas, trenes, caravanas y peces. 

La videocámara de Game Boy

Tanto Lockey como Arter también han logrado grabar vídeo con la cámara, otro de los objetivos de la comunidad. Arter se puso manos a la obra cuando un amigo músico le propuso un concepto para un videoclip: un viejo robot de juguete, encontrado en un armario, cobraba vida y el metraje de la Game Boy Camera debía representar el punto de vista del robot.

"Me pasé un día entero corriendo de un lado para otro con él, con un monopatín en el que llevaba el portátil conectado a mi Super Nintendo con un cable y una tarjeta de captura USB", explica Arter. "Luego enchufamos todo eso a un pequeño generador portátil para poder llevar todo el equipo encima y grabar vídeo en tiempo real". El disparatado resultado se puede ver en el videoclip "Slouches" del grupo  Paper Holland.

La Game Boy Camera se lanzó por primera vez en Japón el 21 de febrero de 1998 como "Pocket Camera".

Lockey también ha grabado un videoclip para la banda SKIES usando una Game Boy Camera y su proyecto más ambicioso: una Game Boy Advance convertida en videocámara, tal como detalla en  un vídeo explicativo en su cuenta de Instagram. Tras meter la consola en una estuche con un agujero frontal, convenció al grupo para rodar el vídeo de su próximo sencillo y se puso a trabajar en unas tomas artísticas y granuladas de los músicos. 

Otro de sus inventos es la "Fishboy Camera": una Game Boy Camera con lente de ojo de pez que él mismo esculpió, por supuesto, con forma de pez. Lockey está tan entusiasmado con las posibilidades de la Game Boy Camera que incluso organiza talleres para niños, demostrando que el atractivo del dispositivo va más allá de los millennials nostálgicos y llega también a la Generación Z y a los más jóvenes.

"Es muy divertido ver lo arcaica que les parece la Game Boy comparada con lo futurista que me parecía a mí a su edad", comenta. "Como trabajas con un grupo tan limitado de píxeles y colores, te obliga a aprender sobre composición y a pensar en la iluminación mucho más que con una cámara moderna. Luego puedes aplicar esos principios a la fotografía tradicional". Para los niños que han crecido con smartphones y Nintendo Switches, la Game Boy Camera es una puerta de entrada inesperada a la fotografía. "Aunque no hayan tocado una Game Boy antes, están acostumbrados a las consolas, así que la interfaz les resulta amigable. Si le das a un niño de 10 años una cámara réflex con mil botones, puede resultar intimidante".

"Cuesta creerlo, aunque haya sucedido"

¿Es este el comienzo de una nueva generación que adopte la Game Boy Camera? ¿Hacia qué otros rumbos la llevarán? Solo el tiempo lo dirá. Por ahora, Arter y Lockey forman parte de un modesto grupo online que encuentra nuevas formas de crear arte y horas de diversión con un juguete fabricado hace casi 30 años. Lockey está trabajando actualmente en un mosaico de la Game Boy Camera, pintando meticulosamente diminutos cubos de arcilla en cuatro colores para luego montarlos y recrear una de sus fotos. Arter, por su parte, presta sus cámaras a otros ciudadanos de Milwaukee para ver qué fotos traen de vuelta.

"Los selfies, los teléfonos inteligentes y los filtros de Instagram llegaron en los años siguientes, pero la cámara Game Boy lo hizo primero" - Jim Lockey, artista

Lo que está claro es que la Game Boy Camera no debería caer en el olvido y, mientras siga en las manos de esta comunidad, no lo hará. Su resurgimiento en los últimos años refleja el deseo de muchos de rechazar el hiperrealismo de nuestras vidas digitales. "Con una cámara en el bolsillo de cada persona y billones de fotos digitales compartidas cada año, la fotografía con Game Boy Camera es una alternativa refrescante a una fotografía que cada vez parece más estereotipada", escribió Raymond Wong en una reseña en la revista Input en 2021. Sin duda, hay algo reconfortante en una imagen de cuatro colores y 0,014 megapíxeles.

Una selfie que el artista Jim Lockey tomó con la cámara Game Boy de Nintendo.

"Lo que cuesta asimilar es lo rápido que cambió todo entre finales de los 90 y principios de los 2000", dice Lockey. "Cuesta creerlo, aunque haya sucedido". Los selfies, los smartphones y los filtros de Instagram llegaron después, pero la Game Boy Camera fue la primera. "Las ganas de hacer esas cosas ya estaban ahí", añade Lockey. "Un año después ya había muchas opciones de cámaras digitales y solo siete años después se lanzó el iPhone. Es increíble que todo esto apareciera en un dispositivo que la gente veía como un juguete, pero en realidad era una tecnología asombrosa".

Adelantada a su tiempo, el éxito original de la Game Boy Camera pudo haber servido para que otras empresas tecnológicas supieran que la gente quería cámaras portátiles, lentes frontales y traseras y fotos granuladas, acelerando la llegada de los móviles con cámara en el proceso. Pero lo más asombroso es que haya gente que siga encontrando formas de divertirse con ella hoy, más de un cuarto de siglo después de su lanzamiento.

Quizá Nintendo incluso predijo la longevidad del dispositivo con esta frase en el manual de Nintendo Power: "El mundo cambia constantemente y, aunque gran parte se olvida, el ojo de tu cámara puede darse cuenta". Desde su diseño peculiar hasta los cientos de fotógrafos que comparten sus historias online, el dispositivo ha abierto nuevas posibilidades y unido a personas de distintas generaciones; y eso es lo que la mejor tecnología debería hacer siempre.

El artista Jim Lockey luce con orgullo una cámara Game Boy. Todas las fotos son de Sam Dearden.

Escrito por Sam Davies periodista independiente

Sam es un periodista independiente que escribe sobre música, cine, videojuegos, deportes, tecnología, política y casi cualquier cosa que se pueda definir en términos generales como "cultura". Sus escritos han sido publicados por la BBC, Guardian, Financial Times, Rolling Stone, GQ y Vice.

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