El misterio de los teléfonos de Garfield que invadieron la costa francesa

19 de junio de 2026


7 min de lectura


India van Spall

Editora en Back Market

Silly Little Plastic Cat es un nuevo documental sobre la pieza de plástico más icónica de la cultura pop que jamás haya arrastrado la marea a una playa francesa. Aquí, su director, Zack Grant, nos cuenta los detalles sobre este filme de Back Market.

Desde los años 80, la marea no ha dejado de arrastrar pedazos de teléfonos naranja brillante con la forma del gato Garfield a las playas de Bretaña. Lo que empezó como un extraño accidente marítimo debido a la pérdida de un contenedor en alta mar (lleno de este adorable merchandising del gato de dibujos animados más famoso del siglo XX y devorador oficial de lasaña) se ha convertido, con el tiempo, en una historia de impacto medioambiental que perdura hasta hoy.

De hecho, según la plataforma de noticias FranceInfo, se han llegado a contabilizar hasta 200 teléfonos repartidos por toda la península. Esto se traduce en décadas de contaminación oceánica y en una población local que todavía mira al mar esperando ver a Garfield flotando hacia la orilla. Este legado es, precisamente, el eje central de Silly Little Plastic Cat, un documental original de 12 minutos producido por Back Market y dirigido por el cineasta neoyorquino Zack Grant.

Silly Little Plastic Cat

Un documental de Back Market

Como la plataforma líder en tecnología reacondicionada, en Back Market apostamos por sacar el máximo partido a lo que ya existe. Por eso, crear una película sobre la basura electrónica y la reparación de dispositivos antiguos (luego hablaremos más de esto) es una pieza clave de nuestra misión. Durante cuarenta años, los habitantes de Bretaña han convivido con las consecuencias de lo que el resto del mundo ha desechado. Pero, como revela el documental, los residuos no desaparecen por arte de magia: simplemente se ocultan de nuestra vista.

Al hacer visible lo invisible, este documental también invita al público a reflexionar sobre lo que tira a la basura y cómo dar una nueva vida a lo que ya tiene. "Te hace ver de forma muy clara el impacto humano en el medioambiente, sobre todo en un lugar como Bretaña, que es absolutamente precioso", comenta Grant. "También me hizo pensar más en las cosas que uso en mi día a día, dónde terminan al final y la huella que dejan detrás".

"Muy poca gente se para a pensar en la ruta que ha tenido que seguir ese producto hasta llegar allí. Por eso, espero que el documental ayude a concienciar sobre la economía de consumo global de la que todos formamos parte, sobre la procedencia de las cosas, la mano de obra que hay detrás, el transporte que requiere y la contaminación que conlleva todo ese proceso." – Zack Grant

En lugar de hacer el típico documental ecologista, este cineasta de 35 años planteó este proyecto más bien como una investigación, centrándose mucho en el viaje humano. Como resultado, la película tiene un toque un tanto peculiar, un estilo muy a lo Wes Anderson. 

Al recurrir a los habitantes locales para contar una historia centrada en las personas, el director atrapa al espectador en una conversación más amplia sobre el consumo, los residuos y el viaje oculto de los productos que todos compramos. Antes del estreno del documental a finales de este mes, hemos hablado con Grant sobre su viaje a Bretaña, los momentos que más le marcaron y cómo ha cambiado sus hábitos de consumo a mejor.

¿Cómo nació la idea de Silly Little Plastic Cat y por qué quisiste ayudar a contar esta historia?

Recuerdo leer un titular [en 2019, sobre los teléfonos de Garfield que aparecían en las costas de Bretaña] y pensar: "¡Vaya, qué locura!". Quitando algunos medios franceses muy específicos que cubrieron la noticia y la iniciativa para buscar el contenedor, no creo que hubiera un punto de vista definido. Así que, cuando nos pusimos en marcha, algo que nos pareció crucial para hacer el documental fue averiguar qué parte de esa historia sigue viva hoy en día.  Esto no iba a ser simplemente una retrospectiva de lo que ocurrió. A lo largo del proceso de investigación, me di cuenta de que lo de Garfield es solo la punta del iceberg de un problema mucho mayor. Además, descubrí que la sostenibilidad es una parte fundamental de la cultura y del estilo de vida de los bretones. Está tan arraigada en su día a día que, como estadounidense, me pareció algo único e impresionante.

Desde el guion gráfico hasta el rodaje, ¿cuánto tiempo duró todo el proceso?

Bueno, empezamos con el proceso en octubre de 2023 y para 2025 ya estaba completamente aprobado, así que han sido más de dos años de trabajo. Soy de los que creen firmemente en que las películas se hacen cuando el universo quiere que se hagan.

¿Qué momento de tu viaje a Bretaña te ha marcado especialmente?

Creo que ver el garaje de Gilbert es algo que no se me va a olvidar. Es un coleccionista local de teléfonos de Garfield y, cuando estás allí, te das cuenta de la enorme cantidad de cosas que ha ido acumulando a lo largo de los años. Te hace reflexionar sobre el impacto humano en el medioambiente, sobre todo en un lugar como Bretaña, que es absolutamente precioso. También me hizo pensar más en los objetos que utilizo en mi día a día; en los productos de un solo uso, dónde terminan al final y la huella que dejan. Como consumidor, siempre te asalta esa duda existencial: ¿cuánto impacto puedo tener realmente? Reconozco que a veces he sido un poco cínico con lo que puedo hacer a nivel individual. Pero después de esa experiencia, y de ver lo normalizada que tiene la sostenibilidad la gente de Bretaña, volví con las pilas cargadas. Me hizo darme cuenta de que las cosas se pueden reciclar, reutilizar, donar, transformar o reparar. Y también me hizo replantearme muy en serio mi propio consumo de plástico.

¿Qué esperas que la gente aprenda de esta película?

Espero que la gente piense más en la procedencia de sus cosas. Para mí, esa es la mayor lección de todo esto. El hecho de que un buque de carga (que probablemente venía de Asia) sufriera un accidente y que, como consecuencia, todos esos teléfonos de Garfield terminaran varados en las playas y afectando a la costa durante treinta años es increíble. No creo que nadie que comprara uno de esos teléfonos en el Reino Unido o en Europa, que era hacia donde iba el cargamento, se parara a pensar ni por un segundo en el viaje que habían hecho esos productos hasta llegar a sus manos. Hoy en día, todo ese sistema parece ir aún más rápido. Con un par de clics, puedes comprar algo por internet y tenerlo en la puerta de casa al día siguiente. Muy poca gente se para a pensar en la ruta que ha tenido que seguir ese producto hasta llegar allí. Por eso, espero que el documental ayude a concienciar sobre la economía de consumo global de la que todos formamos parte, sobre la procedencia de las cosas, la mano de obra que hay detrás, el transporte que requiere y la contaminación que conlleva todo ese proceso.

¿Hubo algo en las personas que conociste en Bretaña que te hiciera replantearte tus ideas sobre la sostenibilidad?

La gente de Bretaña lleva esta filosofía casi al extremo en algunos aspectos. Tienen muy claro lo de no comprar nada que no necesiten de verdad. Eso es admirable y, hasta cierto punto, bastante único. Puede que no sea realista que todo el mundo viva exactamente así, pero sí creo que sería muy positivo que nos paráramos un momento a pensar en las cosas que compramos, en lo que ya tenemos, en qué es realmente imprescindible y en qué se puede reparar o alargar su vida útil en lugar de, simplemente, cambiarlo por algo nuevo.

Es algo en lo que pienso aplicado a mi propia vida. Va siendo hora de cambiar de móvil, pero estoy aguantando todo lo que puedo. No necesito el último modelo, solo algo con una batería que funcione bien. Ese es el tipo de cosas en las que me fijo ahora, y tampoco creo que sea mucho pedir que la gente empiece a planteárselo también en su día a día. Nuestro documental no podía ser simplemente una historia deprimente sobre lo mal que está el mundo: tenía que dejar a la gente con la sensación de que existen soluciones.

Para celebrar el estreno del documental, hemos hablado con algunos fans de Garfield para saber qué opinan sobre Silly Little Plastic Cat.

  • Nelson, 29, Bruselas

    "¡El montaje y la banda sonora son geniales! Además, esa forma de arrancar para luego pasar a un problema más global es superoriginal y te engancha desde el primer momento. Se nota que a los entrevistados les apasiona el tema y que son muy conscientes de todo lo que implica. Me gusta que el documental no sea demasiado pesimista, ya que muestra cómo la gente de la zona ha ido asimilando la situación con los años."

  • Avé, 19, Nueva Jersey

    "Aunque nací en 2007, décadas después de la creación de Garfield, conecté con él enseguida. Tiene algo muy especial ver cómo un personaje sigue uniendo a personas de distintas generaciones. Este documental me ha dejado una sensación de nostalgia, pero también me ha hecho reflexionar. El momento que más se me quedó grabado fue cuando describieron la búsqueda de los teléfonos como un juego de buscar el tesoro para los niños de la zona. Es una idea con la que cualquiera se puede identificar. De hecho, hoy en día encontrar cualquier artículo vintage de Garfield en una tienda de segunda mano sigue siendo como descubrir un tesoro escondido."

Escrito por India van SpallEditora en Back Market

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